Una testigo relató el secuestro de sus padres en el juicio de la causa «Destacamento 144»

Comparte a través de:

El juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en el Destacamento 144 de Inteligencia de Mendoza que se tramita en el Tribunal Oral Federal 1 de esa provincia continuó hoy con el relato de dos víctimas sobre la detención de familiares durante la última dictadura cívico-militar.

En la audiencia de hoy, que comenzó cerca de las 10.30 y se extendió hasta el mediodía, el Tribunal compuesto por los jueces Alberto Carelli, Héctor Cortez y Alejandro Piña escuchó de manera virtual a Gabriela Gutiérrez Fernández, hija de María Eva Fernández y Manuel Alberto Fernández, ambos desaparecidos en abril de 1977.

Gutiérrez Fernández relató el secuestro de sus padres, ocurrido el 9 de abril de aquel año en su vivienda ubicada en la localidad mendocina de Las Heras.

“Mis padres tenían 23 años, mi papá trabajaba de chofer en la empresa Coca Cola. Mi mamá era ama de casa y los dos eran militantes de Montoneros. Recuerdo que la noche anterior o unas noches antes que desaparecieran mis padres, entrada la madrugada, llegó a mi casa una familia. Tocaron la puerta, mis padres se asustaron; fueron y abrieron. Se encontraron con una familia entera”, recordó la testigo.

Y, agregó: “Era un hombre, una mujer, su bebe, la abuela del bebe y un perro. Se quedaron una noche en mi casa. Fue todo muy raro. Yo tenía cinco años, no recuerdo mucho. Esa gente pasó esa noche en casa y se fue al otro día, esa situación me quedó a mí muy grabada”.

La mujer contó además que “eran una familia que evidentemente se estaba escondiendo. Huían. Eso lo recuerdo muy bien, pero no recuerdo cómo se llamaban”.

“Después, al otro día o al siguiente, una mañana, mi papá, como siempre se fue a trabajar, y mi mamá también salió a hacer sus trámites. Me dejaron en la casa de unos vecinos que viven en muy cerca de mis padres. Mi mamá salió y directamente no volvió nunca más”, narró.

Sobre su padre, la testigo le reveló al Tribunal que «cuando volvía de trabajar, no pudo entrar a la casa porque apenas llegó lo agarraron unos militares y lo golpearon».

«Todo eso lo pude ver entonces porque la casa donde estaba quedaba adelante. Era como un PH, propiedad de un subcomisario de la Policía provincial. Lo conocíamos como el señor Castillo. Desde la vivienda en la que estaba se podía ver todo lo que pasaba en la calle. Desde ahí vi cuando lo agarraron a mi papá y se lo llevaron”, apuntó.

La testigo remarcó que «esa misma noche, se escuchó el movimiento de muchas personas que estaban en la calle, esperando a Montecino (por Juan Manuel Montecino) quien era muy amigo de mi papá. Lo conocía como ‘tío Carlos’. Debería ser su nombre secreto. Después me enteré quién era. A él lo mataron en la puerta de mi casa, cuando él llegaba a buscar a mi papá”.

“Se ve que él se dio cuenta que lo estaban esperando, venía en bicicleta lo tirotearon ahí en la puerta de mi casa, yo todo eso lo vi con mi amiga Alejandra”, acotó la mujer que por entonces tenía 5 años.

Además, reveló que fue amenazada con un arma por los secuestradores para que entregara la llave del domicilio que habitaban con sus padres.

Tras este episodio, la niña quedó a cargo de sus abuelos, en Buenos Aires.

“Lo único que supe, con los años, es que mis padres fueron asesinados poco tiempo después de que desaparecieran, alrededor de un mes de pasado el secuestro. También supe que a mi madre la habían dejado muerta en la puerta de una farmacia. Se ve que como que se había enfrentado, la dejaron ahí. Mi familia de Mendoza no fue a reconocer el cadáver. Por eso no sabemos dónde está o la llevaron. También desconocemos el destino de mi papá”, añadió Gutiérrez Fernández.

Ante ello, el fiscal Daniel Rodríguez Infante le pregunto cómo supo que le sucedió a sus padres y la mujer respondió que muchos años después, su tío Jorge Fernández, le aseveró que ambos habían sido asesinados un mes después de haber sido secuestrados.

Luego, declaró Ricardo Alberto Allende quien relató como fue secuestrado en 1976 junto a sus padres y su hermano por personal de la Fuerza Aérea, que los trasladó a la Comisaria 16.

En tanto, su padre fue llevado a la IV Brigada Aérea donde tras ser golpeado en varias ocasiones fue liberado en 1978.

El TOF llamó a un cuarto intermedio hasta el viernes 29 de octubre.

Fuente Télam