Un médico, dos psiquiatras y una psicóloga dijeron que Pereg es consciente y entiende sus actos

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Dos psiquiatras, un médico y una psicóloga declararon hoy en el juicio que el israelí Gilad Pereg, acusado de matar a su madre y a su tía en enero de 2019 en Mendoza, se mostró «consciente de sus actos», «conectado» y «lúcido» en las entrevistas que mantuvo con ellos, aunque admitieron que sus comportamientos son «diferentes» o «extraños», no obstante lo cual no lo escucharon maullar como hizo en distintas audiencias judiciales y en la de inicio del debate.

«Él sabe muy bien lo que ocurre a su alrededor», manifestó ante el jurado popular Juan José Vilapriño, quien era director de el hospital de salud mental El Sauce, de Mendoza, cuando Pereg fue derivado desde el penal San Felipe.

El psiquiatra aseguró que sólo el día que el acusado fue trasladado allí maulló, aunque nunca más volvió a hacerlo.

«Vi que siente que es un gato, también vi alteraciones, delirios y vi que utilizaba esto para tener un beneficio», consideró el profesional.

Al momento de fundamentar los motivos por los cuales cree que Pereg entiende lo que sucede a su alrededor, Vilapriño contó una situación: «Una vez no quiso hacer un test sobre un papel, yo le dije que entonces volvía al penal y pidió hacer el dibujo».

«Pereg está en condiciones de alta y de poder volver al penal», agregó el psiquiatra, quien admitió que si bien «tiene alteraciones de juicio y algunos aspectos de su vida no los comprende hay otros que sí. En psiquiatría no es blanco o negro».

«La internación en ese lugar fue porque tenia dificultades para que se hiciera el tratamiento en la penitenciaria. En el hospital -donde actualmente continua internado- era el único detenido de la Alcaidía. En ese lugar él solicitó no poner inodoro porque lo hacia en la celda, además llego a pedir ocho litros de leche por día», acotó.

Antes de ese testigo, expuso ante el jurado y la jueza técnica Laura Guajardo, el médico del penal San Felipe Sebastián Della Torre, quien evaluó a Pereg cuando fue detenido allí tras los homicidios.

«No tenía patología psiquiátrica hasta el momento de su internación en El Sauce. No fue la misma persona en los distintos momentos, conmigo mantuvo un trato normal». recordó.

Sobre la personalidad del israelí acusado, agregó: «No lo determiné como una persona peligrosa, sí vi indicadores de riego para él y su entorno».

Además dijo que el imputado tenía reacciones «paranoides» y fuera de lo común: «Una vez escribió mi nombre con materia fecal en su celda, en el modulo 3» y «dibujaba diversos símbolos en la pared».

Tras recordar que la primera semana que ingresó al penal Pereg fue medicado, Della Torre concluyó que «la mayoría de sus acciones las hace consciente».

A su turno, una de las peritos oficiales, la psiquiatra del Cuerpo Médico Forense (CMF) Ana Interlandi, quien examinó al acusado tras su arresto, dijo que «estaba lúcido, se podía comunicar, mantener un diálogo» y que no se detectaron «alteraciones».

Consultada sobre si el hombre tenía un juicio critico de lo que esta mal o bien, la profesional afirmó: «Pereg sabía de sus actos. «Un loco no puede mostrar interés hacia afuera».

La profesional admitió que el acusado «no tiene conductas normales» y que «tiene un modo de ser diferente».

Finalmente, la psicóloga oficial Gema Lara, quien entrevistó al menos en cinco oportunidades a Pereg, fue contundente al afirmar que no observó «ningún tipo de alteración» de parte del imputado, quien «prestó colaboración» y no le dio problemas.

Al igual que en las últimas dos audiencias, Pereg no estuvo presente en la sala, ya que la única vez que la pisó, el pasado martes, no paró de maullar y la jueza Guajardo dispuso que quedara alojado en una celda del Polo Judicial mendocino, desde donde sigue el debate de manera virtual.

Durante la mañana declararon el director del Registro Provincial de Huellas Genéticas y Digitalizadas (Rphgd) de Mendoza, quien dijo que existió coincidencia entre el ADN extraído de una mancha de sangre hallada en ropa del israelí con el encontrado en un cepillo de dientes de su madre, secuestrado en un departamento que ella y la tía del acusado alquilaron en la capital provincial cuando viajaron desde Israel a visitarlo.

También expusieron dos peritos de la Policía Científica acerca de las armas halladas en la casa en la que vivía Pereg.

El acusado es juzgado por los asesinatos de su madre, Pyrhia Saroussy (63), y de su tía, Lily Pereg (54), quienes fueron denunciadas como desaparecidas el 12 de enero de 2019 y el 26 halladas enterradas en la casa del ahora enjuicidado.

Fuente Télam