Que lo urgente no tape lo importante

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Por Gala Díaz Langou, directora ejecutiva del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

Casi 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes viven en la pobreza. Muchos no conocieron otra situación que esa. Hoy tenemos la misma distribución de ingresos que en 1986. En los últimos 40 años, el PBI per cápita de Argentina creció en un 10%, frente al 29% del conjunto de países que componen la región de América Latina y el Caribe. No quiero abrumar con la coyuntura, sino señalar que, en este contexto que parece asfixiarnos con nuevas y tristes noticias minuto a minuto, hay un enorme logro que está pasando desapercibido.

Este 10 de diciembre de 2021 se cumplen 38 años del retorno de la democracia, un hecho histórico que fue posible a partir de un consenso de la sociedad argentina. Este logro sustantivo se alcanzó con enormes sacrificios. Si bien nuestro sistema político puede mejorarse, hoy no dudamos de que podemos y queremos vivir en un régimen democrático (salvo manifestaciones políticas muy minoritarias). En dos años estaremos en su 40° aniversario, y pensando en que este logro puede inspirarnos a saldar las deudas que tenemos pendiente, desde CIPPEC lanzamos Democracia 40: nuestra invitación para repensar el país que queremos y construir nuevos consensos para las próximas cuatro décadas.

¿En qué consiste esta invitación? Se trata de un proceso de diálogo participativo, intergeneracional y federal, que involucre a los distintos actores de nuestra sociedad en la construcción de propuestas de políticas públicas. Partimos de la premisa que construir una Argentina próspera e inclusiva es un trabajo sistémico: todas las partes son necesarias para el correcto funcionamiento del sistema. Como dijo Raúl Alfonsín hace 38 años, ‘‘con la democracia no solo se vota, sino que también se come, se educa y se cura’’, por eso, debemos garantizar lo importante sin que la coyuntura nos haga perder la cabeza.

Este aniversario nos invita a plantear colectivamente nuestros problemas y, desde ya, a intentar resolverlos, como hicimos con uno de los principales que tuvimos en el pasado. Ese logro nos puede inspirar a abordar otros.

Fuente Télam