La muestra «Color local» indaga la genealogía del arte con obras de la colección del Cceba

Comparte a través de:

Como parte del proyecto curatorial anual “Darle forma al centro”, coordinado por Lara Marmor, se inauguró la tercera muestra del Centro Cultural de España en Buenos Aires (Cceba) llamada “Color local”, que hace foco en la colección de obras de arte de la institución que durante muchos años fue epicentro de la efervescencia cultural porteña, puesta en diálogo con artistas actuales por el joven curador y artista Rodrigo Barcos.

Obras de Eduardo Costa, Nicolás García Uriburu, Graciela Hasper, Enio Iommi, Hugo Padeletti y Pablo Suárez, patrimonio del Cceba, comparten sala con trabajos de Ana Wandzik (codirectora de la editorial Ivan Rosado), Gaspar Núñez, Mariela Vita, Fernanda Laguna, Lola Orge Benech y el colectivo Felina Súper Heroína, formado en 2010 por artistas de La Plata y la provincia de Buenos Aires.

La muestra, que este mes incluirá dos charlas por Youtube, cierra el ciclo “Darle forma al centro” y comparte el proyecto concebido como “un rescate histórico y afectivo” con “curadurías asociadas que terminan de darle una forma que después muta en otra cosa”, dice a Télam Lara Marmor. En “Color local”, el arco temporal de las obras va de 1968 hasta el 2021 y el interés está en la búsqueda de “resonancias y ecos a través de las épocas”, agrega Barcos.

Las piezas y documentos construyen una perspectiva sobre la historia del arte reciente y actual que busca una nueva genealogía en “territorios poco explorados y puntos de vista menos indagados por la historiografía local”, indica el curador.

Barcos se aproxima a ese cambio dado en los espacios expositivos acercando otros circuitos y modos de gestión como el desarrollado por la artista Fernanda Laguna en el espacio autogestivo Belleza y Felicidad y Para vos Norma mía, o la experiencia del colectivo platense de artistas emergentes Felina Súper Heroína.

Como nota interesante, la mayoría de las obras de la colección son regalos o donaciones de los propios artistas al concluir las exposiciones, “pero hay algunas excepciones que son adquisición de un premio que hacía el Cceba cuando se llamaba Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI)”, refiere el platense Rodrigo Barcos, como la serigrafía de Padeletti, titulada: “…pero (…), mostró tener gran donaire, y puso su discreción y su locura en un elevado punto” (2005).

Entre esas donaciones están “Caso nº 1” (1999) presentada en la exposición “Empresas contaminantes auspician” por García Uriburu, “Para no caer en los toques tradicionales” (1994), de Iommi, y “Plaza San Martín con ICI – Ruth Benzacar – Di Tella”, de Hasper (2001), una vista aérea de una parte de la ciudad que presentó en “Geografía”.

A ese interrogante de obras se suman los dibujos del crítico y curador tucumano Núñez: su serie «Gobernadores» (2018), realizada con los ojos cerrados, es telón de fondo del autorretrato de Pablo Suárez, una escultura de su rostro que recibía al público a la entrada del subsuelo de Florida 943, en CABA, donde funcionaba el ICI.

Sobre los retratos de Núñez, dice Barcos, “hay algo del trazo, al igual que en Padeletti, poeta, escritor, artista visual y director del Museo Rosa Galisteo en Santa Fe, un trazo muy característico de esa mezcla de prácticas, como ocurre con Osvaldo Baigorria o Mujica Lainez. Algo de esa multiplicidad de prácticas de gestor, poeta, artista que también está presente en varios participantes de la muestra, como Laguna”.

Dos ideas atraviesan la exhibición: la tensión del afuera y el adentro de las instituciones artísticas, hasta los espacios autogestivos y la porosidad de las instituciones, y por otro lado la materia prima utilizada para concretar las obras.

En un espacio más íntimo se pueden contemplar fragmentos del video de la colección de Gustavo Bruzzone que registró la mítica exposición de Sebastián Gordín, quien en 1992 se autogestionó su propia muestra frente al centro cultural diseñado por Clorindo Testa, en la vereda, mostrando a los transeúntes una maqueta de la sala de exposiciones donde armó su propia muestra.

También se puede ver la carta de renuncia que Pablo Suárez le entregó en 1968 a Jorge Romero Brest (director del Instituto Di Tella) y que presentó como obra para la exhibición “Experiencia 68”, la misma carta que repartió afuera del instituto, como parte de una acción artística originada en esa disidencia.

“Me interesa problematizar y recuperar un poco esa tensión entre el afuera y el adentro de la institución que explicitaron Gordín o Suárez sobre la calle Florida», explica Barcos, la misma tensión que protagonizó García Uriburu en Venecia, en 1968, cuando tiñó de verde sus canales durante la Bienal de Arte más importante del mundo, sin ningún permiso ni invitación.

Estás “acciones que ocurrieron en el margen de instituciones como el Di Tella, el ICI, la Bienal de Venecia con el tiempo terminaron sedimentando y constituyendo una identidad mucho más grande: teñir los canales de Venecia ya forma parte de la historia de la Bienal, terminan institucionalizadas”, explica Barcos y las relaciona con acciones como las del colectivo Celina Superheroína, que terminó siendo invitado al propio Teatro Argentino de La Plata, en 2012.

“A diferencia de Gordín y Suárez, ya no hay una tensión entre el adentro y el afuera sino una reciprocidad. La institución invita y dialoga con los artistas y la escena alternativa, a partir de año 2000 las instituciones no esperan tanto tiempo para generar un diálogo más fluido, abren un poco las puertas a lo que está sucediendo”, reflexiona.

El otro paradigma que se le presentó fue pensar esa relación con los materiales y los artistas de la colección, y «así es como surgieron obras de Iommi y Costa, dos artistas que están pensando constantemente los materiales desde una perspectiva nueva”, dice el curador.

“Costa, en los 90, crea un género nuevo que llama Pintura tridimensional representativa” y que puede verse en su obra “Limón”: mientras “pintaba se dio cuenta que el sedimento iba generando capas y empezó a hacer objetos, como esculturas, de esa pintura”, indica Barcos.

Entre los nombres actuales que tienen una relación singular con los materiales está el de Laguna -hay un atrapasueños con bolsas de nylon en vez de plumas, por ejemplo-, Orge Benec, artista cordobesa muy joven que hace obra con ramitas y flores que va encontrando y ensamblado. Wandzik, que usa tapas de latas y botones para crear personajes, o Vita, que combina materiales industriales.

Los diálogos de Youtube que complementan la exhibición comienzan con la “Escuela envejecer” de Ana Gallardo, el viernes próximo a las 18, y hacia fin de mes Guillermina Mongan, de Serigrafistas queer, conversará sobre su historia y el proyecto para la Documenta de Kassel 2022, coordinada por primera vez por un colectivo artístico, que además es asiático, el ruangrupa, que tomó la decisión de convocar únicamente a colectivos artísticos para participar de esta importante feria internacional.

Las exhibiciones que precedieron a «Color local» fueron “Incidencias. Sobre un proyecto de Clorindo Testa”, curado por Ana Vogelfang, y “Con los propios ojos”, de Bárbara Golubicki, con material de archivo a explorar.

La muestra con que ahora Barcos pone en valor el heterogéneo y complejo acervo del Cceba puede visitarse hasta el 17 de diciembre en Paraná 1159, CABA, de lunes a viernes, de 10 a 19 con cita previa en turnos@cceba.org.ar

(Por Marina Sepúlveda)

Fuente Télam