La Fanfarria del Capitán regresó al país luego de 33 fechas por Europa

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La Fanfarria del Capitán, el grupo argentino que conquistó el reconocimiento internacional por su participación actoral y como banda sonora de la exitosa serie española «La Casa de Papel», cerró recientemente su décima gira por Europa del Este con 33 conciertos donde presentó su quinto álbum «Magias de Hoy», siendo la única banda latina en gira por esas tierras.

Vicky Cornejo, cantante y acordeonista de la agrupación que se abre paso internacional con su mixtura de música balcánica con ritmos latinos, compartió con Télam su balance sobre el periplo por Alemania, Eslovenia, Países Bajos, Bélgica, Austria y Republica Checa y sus sensaciones ante el reencuentro con el público.

«Nuestra misión es llevar la música a donde sea necesaria. Es algo que a la gente le hizo mucha falta y por eso sentimos un montón esa energía de agradecimiento. Había gente que nos decía que éramos el primer grupo en dos años que veían. Fue todo realmente muy emocionante», sostuvo Cornejo, quien completó el periplo europeo con un avanzado embarazo de ocho meses, fruto de su relación con el guitarrista del grupo Jerónimo Cassagne.

El recorrido -que comenzó el 27 de junio en uno de los festivales de world music más importantes del mundo, el Lent Festival de Maribor en Eslovenia- se prolongó durante dos meses y medio, con 14.000 kilómetros de ruta recorridos entre festivales y otros conciertos en 28 ciudades centroeuropeas y con un cierre estelar en el Sfinks Mundial Festival de Bélgica, el más grande de toda la gira.

En un compás de espera para disfrutar del niño por llegar y con planes de adentrarse en nuevo proceso compositivo, La Fanfarria del Capitán retomará el próximo año nuevas presentaciones con las que esperan llegar a Estados Unidos y México, este último un destino aún pendiente para estos trotamundos que terminaron de explotar en tierra azteca luego del furor por su participación en la serie de Netflix.

«El disco que estamos empezando a armar tiene otros estímulos. Nuestra música generalmente se nutre de lo que fuimos viviendo en los viajes, habla de personajes, como del espíritu del camino y de aventuras. De emociones del espíritu que vamos recorriendo el camino. Y las canciones nuevas tienen mucho también del corazón de esa espera a volver a trabajar y salir adelante», adelantó.

– Télam: ¿Cómo fue para encontrarse con semejante contraste en Europa, con el regreso de los festivales y las presentaciones?

– Vicky Cornejo: Fue como volver al tiempo atrás, volver al 2019. En las calles se nota mucho, especialmente en Alemania que es donde más estuvimos. La gente no usa barbijo en la calle, solo en lugares públicos y medios de transporte. Entonces fue como encontrarnos con una sensación de mayor libertad. Los festivales que teníamos agendados para 70.000 personas se cancelaron todos, pero algunos se pudieron hacer con adaptaciones. Por ejemplo, uno tenía dos escenarios y al público dividido en dos. Había que hacer dos shows el mismo día. En algunos, por ejemplo, exigían carnet sanitario, ya sea con la doble vacunación o con antígenos. En otros te hacían el test de antígenos antes de entrar, aunque tuvieras la vacuna. Había de todo, pero siempre con protocolo y cuidados. Hay farmacias y supermercados donde te podías comprar un test rápido que cuesta un euro y que en 15 minutos te da el resultado, algo que ayuda mucho a que también al gente se pueda volver a juntar. Estamos muy felices de que se hayan podido hacer esos festivales. Tengo esperanza porque veo que es muy factible poder hacerlo acá si bajan los casos, la gente está vacunada y hay hisopados fáciles de hacer. No hay muchas contras.

– T: ¿Es cierto que terminaron siendo la única banda latina en gira por Europa del Este?

– VC: A nosotros en abril se nos cayeron todas las fechas de junio porque todavía estaba bastante cerrado. En mayo empezaron a aparecer fechas para agosto, pero era un riesgo enorme porque se podían caer todas. De hecho, se cayeron, pero lo que sucedió es que como éramos la única banda internacional de gira, terminamos con toda la agenda completa. Los festivales de repente se cancelaban o se habilitaban con apenas tres semanas de antelación y entonces salían a buscar bandas y estábamos nosotros ahí. En ese sentido tuvimos mucha suerte de haber tomado esta aventura y decir «vamos a ver que pasa», a jugárnosla.

– T: Cruzan música balcánica con géneros latinos ¿Qué pasa con ritmos como la cumbia en esas latitudes?

– VC: Es muy apreciado. La cumbia está muy incorporada, porque todo lo que les llega desde Latinoamérica tiene esa impronta y se termina fusionando. Están acostumbrados a algunos ritmos, pero por ahí no a un huayno o un chamamé, aunque el chamamé tiene una raíz europea y no les resulta tan extraño. Lo disfrutan un montón. Además, nosotros tenemos una forma de tocar que es distinta. Nos damos cuenta cuando tocamos con un baterista alemán. Nosotros tenemos algo en la sangre, que lo traemos de acá, y que la gente termina por disfrutarlo un montón, entonces bailan aunque no los dejen porque no está permitido, pero porque también lo necesitaron un montón, al igual que nosotros. El aprecio y el agradecimiento por la música en vivo, por la reunión y el reencuentro es muy bello. La gente realmente lo agradece y aprecia el esfuerzo. El otro día en el festival en Bélgica me aplaudieron por haber ido hasta allá embarazada. Fue algo muy emotivo, porque yo prefería hacerlo a quedarme en casa. La verdad es que fue un lindo embarazo y me quedé hasta el último día que me dejó el obstetra (risas). Era un riesgo grande por las restricciones y por miedo a quedar varados, pero al final sucedió todo favorablemente.

 

 Fuente Tèlam