Irán, Israel, Arabia Saudita y el futuro del acuerdo nuclear

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(Por Alberto Galeano).- Irán le dio una nueva dosis de esperanza al acuerdo de Viena con su decisión de reanudar hacia fines de noviembre las negociaciones por su programa nuclear, si bien reclama que Estados Unidos levante todas las sanciones que han afectado el sistema financiero de ese país del Golfo Pérsico.

La noticia, conocida el miércoles tras una reunión de representantes iraníes con miembros de la Unión Europea (UE) en Bruselas, impulsa a reanudar el diálogo para cerrar un trato mediante el cual EEUU regrese al convenio nuclear, tras retirarse en mayo de 2018 bajo el Gobierno del expresidente Donald Trump.

Pero, además, los diplomáticos buscan que Irán cumpla con todas las medidas acordadas en el pacto, firmado el 15 de julio de 2015 en la capital austriaca.

De algún modo, la decisión iraní es el resultado de seis rondas de conversaciones con representantes de China, Rusia, Francia y el Reino Unido, más Alemania, realizadas en junio en la capital austriaca, para reactivar el Plan de Acción Integral (Jcpoa).

Estos países, nucleados en el Grupo 5+1, están decididos a evitar que el Gobierno del presidente iraní, Ebrahim Raisi, obtenga el uranio enriquecido necesario para construir una bomba nuclear, aunque Teherán insiste en que su programa atómico tiene fines pacíficos.

Raisi, un clérigo ultraconservador, advirtió hace diez días que las conversaciones girarían en torno a la posibilidad de que EEUU levante las sanciones aplicadas en contra de Irán.

En respuesta a Washington, Irán avanzó más que nunca con el enriquecimiento de uranio que ahora alcanza una pureza el 60%, según informó a mediados de abril de 2021 el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi.

«Desde el punto de vista doméstico, Teherán tiene la necesidad de sentarse a negociar porque las sanciones internacionales y el cierre de mercados le han generado un tremendo problema económico», dijo a Télam Paulo Botta, director del Programa Ejecutivo en Medio Oriente de la Universidad Católica Argentina (UCA).

En la Asamblea General de la ONU, realizada en septiembre, el presidente Raisi dijo que las sanciones de Washington, especialmente las impuestas a las importaciones de insumos médicos, en el contexto de la emergencia del coronavirus son «crímenes de lesa humanidad».

Para Botta, «ya quedó demostrado que sin la presencia de EEUU el pacto no se puede hacer. Por suerte, la Administración (del presidente Joe) Biden ha planteado su interés en volver a la mesa de negociaciones».

Botta calificó como «una buena noticia» que Irán reanude las conversaciones, pero señaló que «hay dos temas importantes que son el eje de la discusión: el primero es cómo se levantan todas las sanciones contra Irán y cómo se permite que ese país vuelva a disponer de su dinero».

«El segundo tema, que es mucho más difícil, es cómo asegurar que el pacto no pueda ser abandonado de manera tan fácil como hizo EEUU, estableciendo algún tipo de movilidad y continuidad», afirmó.

El analista señaló que «otro asunto fundamental, que no está incluido en el acuerdo, es el misilístico y la inclusión de dos actores que tienen intereses centrales en el tema iraní: Israel y Arabia Saudita».

Sin embargo, la decisión de Irán de aumentar la producción de uranio enriquecido a un 60%, muy superior al 3,67% permitido por el convenio nuclear, ha provocado preocupación en la comunidad internacional, pues para fabricar una bomba atómica se necesita llegar al 90% o más de este combustible, según los expertos.

Por otra parte, Israel ha insistido en que no quiere una guerra con Irán, pero advirtió que no permitirá que Teherán tenga armas nucleares.

El Gobierno del primer ministro israelí, Naftalí Bennett, sabe que muchas de las instalaciones nucleares iraníes están construidas bajo tierra y blindadas, por lo que un ataque supone un reto mucho más complejo que las operaciones aéreas que destruyeron un reactor de Irak en 1981 y otro en Siria en 2007

Según el sitio Noticias de Israel, Bennett tratará que en noviembre el Congreso (Knéset) apruebe un presupuesto de 1.500 millones de dólares para adquirir armas y sistemas de inteligencia para enfrentar el proyecto nuclear iraní.

«En lugar de asignar ese presupuesto para cometer atrocidades contra Irán, el régimen sionista debería centrarse en proporcionar decenas de miles de miles de millones de dólares en fondos para reparar el daño que causará la impactante respuesta iraní», dijo vía Twitter el secretario del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, Ali Shamkhani.

Tras el retiro de EEUU del pacto, Irán le negó el permiso a los inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) para supervisar algunas de sus instalaciones nucleares.

Sin embargo, tras una reunión realizada el 12 de septiembre con funcionarios persas, se acordó que Teherán le permitirá a los funcionarios de ese organismo de la ONU que tengan acceso a sus plantas atómicas, especialmente para operar algunas cámaras de vigilancia.

fuente telam