Huelga en Haití por la inseguridad mientras el FBI busca a estadounidenses secuestrados

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La imparable ola de inseguridad que vive Haití y centralmente Puerto Príncipe empujó hoy la realización de un cese de actividades, promovido por organizaciones patronales, en medio de la conmoción que aún genera el secuestro por parte de una banda criminal de 16 misioneros estadounidenses.

Las calles de Puerto Príncipe, la capital, estuvieron con muy poca gente como respuesta a ese llamado de rechazo a la violencia y la inseguridad.

El fin de semana, el secuestro de 17 adultos y niños -16 estadounidenses y un canadiense- de la organización religiosa Christian Aid Ministries volvió a evidenciar las dificultades del país tras el asesinato en julio del presidente Jovenel Moise, y motivó que Estados Unidos pusiera al FBI a trabajar en el tema.

El virtual paro de hoy había sido anunciado la semana pasada por grupos empresariales y profesionales y ganó resonancia el sábado tras el secuestro de los misioneros, interceptados cuando volvían de un orfanato.

Las bandas armadas que controlan los barrios más pobres de Puerto Príncipe desde hace años endurecieron sus acciones en la ciudad y áreas periféricas, en los que crecieron los secuestros.

«Las bandas aprovechan (el vacío) para ganar fuerza», dijo el director del Centro de Análisis e Investigación de Derechos Humanos, Gedeon Jean, citado por la agencia AFP.

En agosto, Estados Unidos había instado a sus ciudadanos a no viajar a Haití debido a los secuestros y problemas políticos.

Hoy se conoció que Washington envió a agentes de la Oficina Federal de Investigación (FBI) a Haití para colaborar en la investigación del secuestro de sus misioneros, entre los que hay cinco menores.

Las autoridades estadounidenses responsabilizaron del hecho a una de las pandillas más poderosas del país, la banda ‘400 Mawozo’, especializado en secuestros «colectivos» de grandes grupos que viajan en autobuses o coches, según el Centro de Análisis e Investigación de Derechos Humanos (Cardh).

Según la agencia de noticias DPA, la organización religiosa ya precisó que los secuestrados se pusieron en contacto para iniciar un proceso de negociación.

En este marco, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, explicó que el presidente Joe Biden está permanentemente informado sobre los esfuerzos del FBI y del Departamento de Estado para lograr la liberación de los ciudadanos.

Psaki evitó dar más detalles sobre las gestiones del FBI y la cartera de Exteriores estadounidense, y se limitó a señalar que la embajada en Puerto Príncipe trabajaba con las autoridades locales para poner fin al secuestro.

Fuente Télam