Haití vive una segunda jornada de huelga contra la inseguridad y violencia

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Las calles de Haití, principalmente Puerto Príncipe, amanecieron semidesiertas hoy por segundo día consecutivo, debido a un cese de actividades promovido por organizaciones patronales y el sector transportista contra la inseguridad, los raptos y asesinatos, en medio de la conmoción que aún genera el secuestro por parte de una banda criminal de 16 misioneros estadounidenses.

«El Gobierno debe detener a las bandas que cada día matan más personas. Esto tiene que parar», denunció Oliver Edmond, quien con una pequeña camioneta suministra vegetales y frutas a mercados de la capital, citado por la agencia de noticias Sputnik.

Las calles de Puerto Príncipe amanecieron casi vacías, con solo unos pocos vendedores ambulantes, y algunos grandes mercados abrieron sus puertas, aunque la mayoría de las escuelas, instituciones financieras y de la administración pública se acogieron a la huelga, constató la agencia de noticias.

De acuerdo con Mehu Changeux, presidente de la Asociación de Propietarios y Conductores de Haití, el paro reclama la acción del Gobierno para combatir a las pandillas y critica una supuesta campaña de las autoridades para ahogar las demandas de la población.

«Les decimos que no es el dinero lo que hace que los conductores y los ciudadanos se queden en casa, es la convicción», tuiteó el sindicalista.

Sin embargo, cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital, y en algunas zonas se experimentaba una reactivación del transporte colectivo, mientras que en otros departamentos más alejados de la capital los sectores no acataron la huelga, precisaron medios locales.

Este es el segundo paro laboral convocado en Haití durante este mes, mientras los casos de secuestros se multiplican sin control, y varios territorios de Puerto Príncipe son intransitables.

Ayer, las calles de Puerto Príncipe, la capital, también estuvieron con muy poca gente como respuesta a ese llamado de rechazo a la violencia y la inseguridad.

El fin de semana, el secuestro de 17 adultos y niños -16 estadounidenses y un canadiense- de la organización religiosa Christian Aid Ministries volvió a evidenciar las dificultades del país tras el asesinato en julio del presidente Jovenel Moise, y motivó que Estados Unidos pusiera a la Oficina Federal de Investigación (FBI) a trabajar en el tema.

El virtual paro de ayer había sido anunciado la semana pasada por grupos empresariales y profesionales y ganó resonancia el sábado tras el secuestro de los misioneros, interceptados cuando volvían de un orfanato.

Las bandas armadas que controlan los barrios más pobres de Puerto Príncipe desde hace años endurecieron sus acciones en la ciudad y áreas periféricas, en los que crecieron los secuestros.

Las autoridades estadounidenses responsabilizaron del hecho a una de las pandillas más poderosas del país, la banda ‘400 Mawozo’, especializado en secuestros «colectivos» de grandes grupos que viajan en autobuses o coches, según el Centro de Análisis e Investigación de Derechos Humanos (Cardh).

La semana pasada, el Cardh reveló que los secuestros se triplicaron de julio a septiembre, en relación con los meses anteriores.

Fuente Télam