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Huracán: el club que ganó el corazón del ‘Loco’ con una campaña de excepción 

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Huracán resultó el escenario que sirvió de trampolín para un René Houseman, que mañana cumpliría 70 años y que adoptó al club de Parque de los Patricios como ocupante de una parte de su corazón futbolero. 

De chico, cuando recién había llegado desde La Banda con el grueso de su familia, ‘Quenó’ (tal el apelativo que lo distinguió en su niñez) simpatizaba con San Lorenzo, tal vez para seguir el dictado de su hermano mayor, Carlos Walter, quien solía escabullirse a los controles para colarse en el Gasómetro y observar los movimientos de Héctor Facundo o José Francisco Sanfilippo, el máximo goleador histórico del ‘Ciclón’. 

Luego, René no ocultó su simpatía por Boca Juniors, aunque todo cambió cuando llegó a Huracán, proveniente de Defensores de Belgrano, a principios del ’73. 

El ‘Loco’ arribó a la concentración del ‘Globo’ en Mar del Plata, donde realizaba la pretemporada de preparación, y su físico menudo y piernas flacas despertaban escepticismo respecto de lo que pudiere aportar a un equipo que se aprestaba a ser protagonista en el torneo Metropolitano. 

Según reflejó el libro biográfico ‘Corazón villero’ (2008) el entrenador de Huracán de aquel entonces, César Luis Menotti, dijo a manera introductoria: “Con esta pinta puede resultar un jugadorazo o un verdadero desastre”. Una vez más, el ‘Flaco’ dio en la tecla. 

El debut oficial se concretó el primer fin de semana de marzo. El estadio Tomás A. Ducó fue testigo de la primera función de un equipo que se emparentó enseguida con el precepto de las tres G: ganar, golear y gustar. El amplio 6-1 sobre Argentinos Juniors lo corroboró. 

El ‘Globo’ deslumbraba en cada presentación, a punto tal que sumó victorias en los 6 primeros partidos, con 22 tantos a favor y solamente 4 en contra. 

La cereza en el postre resultó la performance desplegada en mayo, en el Gigante de Arroyito, ante un Rosario Central que se erigía en protagonista por aquellos días del almanaque. Un éxito 5-0, con dos goles de René, desembocó en la ovación del público local hacia el equipo de Menotti en general, pero hacia la figura del ‘7’ en particular, autor de un tanto en el que desparramó y dejó desairados a los hermanos Daniel y Mario Killer. 

“Se movía con habilidad por todo el frente de ataque. Y para el marcador era impredecible. Salía por derecha, por izquierda, por el centro. Le pegaba bien a la pelota, cabeceaba. No miento si digo que René fue el mejor malabarista que tuvo el fútbol después de (Diego) Maradona”, contó oportunamente Carlos Babington, excompañero de Houseman en ese rutilante conjunto del ’73 y luego exDT y presidente de la institución del Parque de los Patricios. 

Esa sociedad futbolística Babington-Houseman se repitió al año siguiente en el Mundial Alemania ’74. Todavía quedan grabadas en las retinas del aficionado futbolero ese pase en cortada del ‘Inglés’ para el ingreso del ‘Hueso’, que despachó un remate de zurda que se clavó en el ángulo y dejó sin asunto a Dino Zoff, en un encuentro ante Italia (1-1), disputado en Stuttgart. 

Los ciclos 1975, 1976 y 1977 coincidieron, tal vez, con las mejores prestaciones del ‘Loco’ Houseman con la camiseta de Huracán. Ese sostenido nivel de rendimiento le valió la lógica convocatoria al seleccionado argentino, con miras al Mundial 1978. 

Durante la Copa del Mundo, René no pudo asentarse como titular, aunque se dio el gusto de contribuir con un tanto en el inolvidable 6-0 sobre Perú, en Rosario, que valió el pasaporte a la final con Holanda. 

Houseman prosiguió en Huracán hasta 1980, mantuvo episodios conflictivos con el técnico de ese entonces, Jorge ‘Chiche’ Diz, y terminó alejándose. Tras un breve período en River Plate (1981), el delantero volvió al ‘Globo’ hasta que finalizó su vinculación en 1983. 

En toda su carrera en la entidad de Parque de los Patricios, en cuyo estadio Ducó fue velado el día de su fallecimiento, 22 de marzo de 2018, el ‘Loco’ marcó 111 tantos en 278 partidos. 

Fuente Tèlam

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