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El “lenguaje” de la diabetes

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Por Liliana Tieri, fundadora y directora de la Asociación para el Cuidado de la Diabetes en Argentina-CUI.D.AR. Mamá de Estefanía, diagnosticada con diabetes tipo 1 a los 2 años de vida.

El 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes. Es la campaña de concientización más importante a nivel global y la oportunidad de llamar la atención y crear conciencia sobre una condición crónica que afecta a más de 500 millones de personas en todo el mundo, muchos de ellos niños.

Nadie negaría el hecho de que se requiere de mucho valor y valentía para enfrentar y apropiarse de los desafíos que repentinamente llegan a la vida de las personas que son diagnosticadas con diabetes. Una condición que requiere de un cotidiano y significativo esfuerzo todos los días toda la vida. Nada es igual en la vida de estas personas porque deben superar sus propios miedos, y aceptar los desafíos de vivir con una condición de salud para toda la vida.

Mientras tanto, la sociedad habla de “la diabetes”, en lugar de las “personas que viven con diabetes”. Y el no reconocer a las personas, quita derechos, excluye y discrimina, y deshumaniza la atención y el trato que reciben. Las miradas, palabras y decisiones que se toman por desconocer y no comprender qué significa vivir con diabetes generan un gran impacto en estas personas. Por eso, es tiempo de construir una mirada distinta. Y utilizar correctamente el lenguaje, en un buen comienzo…

Como mamá de una niña diagnosticada con diabetes tipo 1 a los dos años de vida, siempre pensé que la diabetes tiene su propio lenguaje…posiblemente porque en todos estos años vi caras de sorpresa en la escuela, en el super, en el club, en la calle, cuando nos escuchan a las mamás y a los papás, preguntarle a nuestros hijos: “estás alto?”, “te mediste?”, “te diste el bolo?”…

Si tenemos en cuenta el “poder” que las palabras tienen, particularmente cuando de quién hablamos o a quién nos dirigimos es un niño o una niña, seguramente prestaríamos mucha más atención y cuidado al utilizarlas….

¿Es diabética o tiene diabetes? Recuerdo el cumpleaños de Francisco, un compañerito de jardín de mi hija…cuando fui a buscarla, la abuela de Fran miró muy sorprendida a Estefanía, seguramente porque hasta ese día todas las personas con diabetes que había conocido eran personas “grandes”…y me preguntó: “¡¿Ella “es” diabética??!!”….mi alma y mi corazón, respondieron más rápido que la razón: “No, ella no es diabética, ella “ES” Estefania, y “TIENE” diabetes”. La diabetes no define a las personas, sólo es algo que tienen. Mi hija, ante todo, es buena, noble, optimista, y entre otras cosas, tiene diabetes.

¿La diabetes es una condición o una enfermedad? En lo personal, entiendo a la diabetes como una “condición” de vida que exige cuidados intensos y constantes, pero aun así, cada vez que veo a los miles de chicos que en estos años tuve la oportunidad de conocer, no puedo considerarlos como “niños enfermos”, porque todos ellos, todos los días hacen enormes esfuerzos para vivir vidas plenas y saludables. Por supuesto deben cuidarse mucho todos los días, para que esta “condición” crónica que los acompaña, siga siendo solo eso, una “condición” y no lleguen las complicaciones de la diabetes.

¿Personas “normales”? Recuerdo aquella vez que se jugaba el mundial de hockey en Rosario, y llevamos a un grupo de chicos de CUI.D.AR. El hotel donde nos alojábamos nos trajo el desayuno y para “diferenciarnos”, algunas bandejas tenían cartelitos que decían “desayuno para normales” y otras bandejas, tenían cartelitos que decían “desayuno para diabéticos”. Las personas con diabetes en todo caso deben chequear la glucemia y aplicarse insulina, pero eso no hace que sean distintos a otros.

Las palabras, y el uso que hagamos de ellas, influyen y afectan la vida de las personas, entonces pensemos cuánto más puede afectar a aquellas que viven con una condición crónica. Por eso si nos detenemos a pensar en las millones de personas, muchos de ellos niños y niñas, que viven con diabetes y que día a día hacen grandes esfuerzos para superar los desafíos que esta condición impone, no dejemos nosotros de hacer el pequeño esfuerzo de utilizar y elegir los términos más adecuados….será una forma de respetarlos más… y este 14 de noviembre es un buen comienzo para hacer un uso correcto del lenguaje cuando nos dirigimos a un niño, niña o adultos que vive con diabetes.

Fuente Télam