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El rey Carlos III viaja a Gales antes de velar el féretro de Isabel II

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Carlos III culmina hoy en Gales la última etapa de su visita a las cuatro naciones británicas tras ascender al trono, y regresará a Londres para velar con sus hermanos el féretro de su madre en la capilla ardiente de Westminster, que alberga las dos cámaras del Parlamento del Reino Unido.

El monarca de 73 años, que sucedió a Isabel II tras su muerte el pasado 8 de septiembre, buscó con esta gira tender la mano a los otros territorios de su reino (Escocia, Irlanda del Norte y Gales), donde el apoyo a la monarquía no es tan sólido como en Inglaterra.

Miles de personas se despidieron ya de Isabel II, que fuera su monarca durante siete décadas, pero la continua afluencia de personas obligó a las autoridades a suspender esta mañana el acceso para entrar en la fila de espera.

“Southwark Park (donde se ubica el final de la larga fila), ha alcanzado su capacidad. La entrada se suspende por al menos 6 horas”, tuiteó el Gobierno británico, poco después de anunciar que la espera rondaba ya las 14 horas, informó la agencia de noticias AFP.

El anuncio se produjo tras conocerse que un hombre hirió a cuchilladas a dos policías no muy lejos de la capilla ardiente, en el barrio del Soho, en un acto del que se descartó la motivación terrorista.

La vida de los policías, atacados en Leicester Square, no corre peligro, precisó el alcalde de Londres, Sadiq Khan.

El ataque, objeto de investigación, levanta no obstante dudas sobre la seguridad durante el funeral de Isabel II.

Al interior de la capilla ardiente, que estará abierta casi ininterrumpidamente hasta la madrugada del lunes cuando tenga lugar el funeral de Estado y posterior inhumación de la reina, las escenas de gran emoción y profundo respeto se suceden.

Durante la larga espera, “estableces una verdadera relación con la gente que está delante y detrás. Se convierten en tus amigos (…) pero en cuanto llegamos a la puerta del gran salón esa cordialidad cambió y se convirtió en algo muy sombrío y respetuoso”, explicó Sue Davies, de 61 años.

“Pudimos parar unos segundos (junto al ataúd). No nos apresuraron dentro, es muy tranquilo”, dijo Rupa Jones, una londinense de 43 años que acudió, totalmente de luto, junto a su tía Unita Jogia, de 65 años, también vestida de negro.

“No creo que volvamos a tener otra monarca como ella. (…) Todos los años esperábamos su mensaje de Navidad. Yo crecí con eso, ahora va a ser muy diferente”, añadía Unita.

Conocida como “la vigilia de los príncipes”, una solemne ceremonia reunirá por la noche al monarca, de 73 años, con sus hermanos Ana (72), Andrés (62) y Eduardo (58) en otro de los momentos fuertes de los diez días de luto y homenajes a la soberana fallecida el 8 de septiembre a los 96 años.

Esta tradición se remonta a 1936, cuando los cuatro hijos del rey Jorge V montaron guardia en torno de su ataúd. 

Carlos y sus hermanos ya velaron el féretro de Isabel II en Edimburgo el lunes, mientras los escoceses desfilaban por la primera capilla ardiente de la monarca, establecida allí porque falleció cuando se encontraba en su castillo escocés de Balmoral.

Durante 10 minutos permanecieron con las cabezas inclinadas a los cuatro costados del ataúd de roble, vestidos con sus galas militares, a excepción de Andrés, al que la propia reina retiró este honor el año pasado a raíz de un escándalo sexual.

La vigilia comenzará a las 19.30 locales (15.30 de la Argentina) en Westminster Hall, una majestuosa sala del siglo XI que constituye la parte más antigua del Parlamento británico, donde yace el ataúd sobre un armazón púrpura, en lo alto de un zócalo de cuatro peldaños, cubierto por el estandarte real, la corona imperial y el cetro, símbolos de poder de la monarquía británica.

En Gales, el hijo mayor de Isabel II pasó algún tiempo durante su juventud y se enorgullece de haber aprendido como Príncipe de Gales su complicada lengua. El título pasó ahora a su hijo Guillermo, de 40 años, nuevo heredero al trono.

Sin embargo, algunos buscan abolir este titulo creado hace siete siglos, mientras crece el sentimiento nacionalista en esta región del suroeste de Gran Bretaña.

“Hay opiniones encontradas. Mucha gente no quiere el título de Príncipe de Gales porque creen que debería recaer en una persona galesa”, dijo Maria Sarnacki, alcaldesa de Caernarfon, localidad conocida por su imponente castillo.

El título de Príncipe de Gales fue utilizado originalmente por los príncipes nativos, pero el último, Llywelyn ap Gruffudd, fue ejecutado en 1282 durante la conquista de Gales por el rey Eduardo I de Inglaterra.

Casi 750 años más tarde, la región goza de autonomía política y registra un distanciamiento de la Corona que Carlos III, menos popular que su madre, tendrá que esforzarse por superar.

Fuente Télam