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Victoria Flexer: “Se puede hacer ciencia de primer nivel desde cualquier lugar de la Argentina”

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Convencida de que “se puede hacer ciencia de primer nivel desde cualquier lugar de la Argentina”, la química Victoria Flexer regresó al país luego de formarse en el exterior y se radicó en Jujuy, donde dirige un grupo de investigación que trabaja sobre lo que promete ser “la revolución de la movilidad sustentable”: el litio.

Licenciada y doctora en Química por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Victoria Flexer (40) es porteña de nacimiento pero adoptó a Jujuy como su lugar en el mundo luego de vivir más de siete años investigando y completando su formación de posgrado en Francia, Bélgica y Australia.

Volvió al país en 2014 con el programa Raíces (que aporta un subsidio para que investigadores argentinos que están en el exterior puedan regresar y continuar su carrera en el país) y hoy desde el Centro de Investigación en Materiales y Almacenamiento de Energía de Jujuy (Cidmeju), dirige un equipo que trabaja en varias líneas de investigación en torno al litio.

Enfática cuando se expresa, en una charla TED afirmó que quería hacer en la Puna el “Balseiro del Litio” y asegura que “tenemos excelentes profesionales que vienen de la Universidad de Jujuy y antes tenían que emigrar; hoy se pueden quedar investigando y trabajando acá”.

En diálogo telefónico con Télam-Confiar, cuenta cómo es hacer investigación desde la Puna, en un tema de frontera.

Télam-Confiar: ¿Cómo llegaste, desde la Química, a especializarte en litio?

Victoria Flexer: Siempre tuve curiosidad por las ciencias, y, cuando estaba en el Colegio (Nacional Buenos Aires), lo que más me gustaba era ir al laboratorio. Era buena en matemática también, pero decidí estudiar Química porque era algo más aplicado a cosas concretas.

Cuando terminé la licenciatura, me fui con una beca a un centro de investigación en Burdeos, Francia, donde estuve tres años. De ahí a Brisbane, Australia, por otros dos años y después a Gante, cerca de Bruselas, por dos años más.

Mi especialidad es electroquímica (una rama de la Química que estudia las transformaciones químicas durante el intercambio de electrones, que son la base de las baterías). Estaba pensando en volver y mi exdirector de tesis (Ernesto Calvo, ex director del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía -Inquimae, de la UBA y el Conicet-), me comentó que se estaba generando un boom en torno al litio, y que buscaban investigadores que quisieran dedicarse a ese tema.

T.C.: ¿Qué te llevó a regresar al país y a radicarte en Jujuy?

V.F.: Regresé para entrar a la carrera de investigador del Conicet, y presenté mi plan de investigación directamente para venir a Jujuy, movida tanto por razones personales como profesionales. Quería estar en un lugar más tranquilo que Buenos Aires. Me encantan las montañas y la naturaleza. Además, me atrajo el desafío de trabajar en un centro científico tecnológico en torno al litio que recién se estaba armando. Eso me abría la posibilidad de un crecimiento de carrera y de desarrollarme como directora de grupo, algo que, en una ciudad más grande o en un centro de investigación más consolidado, tal vez no hubiera pasado.

T.C.: ¿Qué están investigando junto a tu equipo?

V.F.: Mi grupo trabaja en dos grandes ejes. Uno es el de las baterías de próxima generación, más allá de las Ion-Litio que están en nuestros celulares y computadoras portátiles. Estamos trabajando en baterías de Litio- Azufre y Litio Aire que, a igual peso y volumen que las actuales, sean más eficientes y tengan mayor durabilidad.

Otro gran eje es el desarrollo de tecnologías de procesamiento minero más sustentables para la extracción de litio y que sean económicamente accesibles.

La actual es una tecnología lenta y consume mucha agua. Sin embargo, si logramos recuperar mayor porcentaje de litio por salmuera y, además, recuperar el agua que hoy se evapora, esto impacta en la sustentabilidad. La minería extrae recursos y debe dejar desarrollo local.

T.C.: ¿En qué grado de avance están esas investigaciones?

V.F.: En cuanto al desarrollo de baterías de próxima generación, hay otros grupos en el mundo investigando esto. Si bien varios estudios han probado que su capacidad es superior, todavía hay cuestiones tecnológicas que impiden su implementación masiva. Una de ellas es la mala ciclabilidad, esto es, que, con el tiempo, las baterías van perdiendo capacidad, y aunque se las recargue, ya no duran lo mismo.

Otro de los problemas, tanto en las actuales baterías como en las de próxima generación, es su reciclado, ya que tienen muchos componentes y separarlos es más costoso.

Por eso, la minería urbana (N de la R: la extracción de minerales y metales a partir del reciclado de componentes electrónicos en desuso) aún no es competitiva frente a la convencional.

En lo que hace al desarrollo de tecnologías de extracción de litio más sustentables, hay menos gente en el mundo trabajando en estos temas y hemos logrado resultados interesantes que se están transfiriendo a la industria.

Tenemos un convenio de desarrollo tecnológico con YTec (la empresa tecnológica creada por YPF y Conicet enfocada en soluciones para el sector energético) y una pyme jujeña, Dese Lithium, con la idea de llevar nuestras investigaciones más allá del laboratorio, a aplicaciones concretas.

T.C.: ¿Cómo responder desde la ciencia a las preocupaciones y resistencia de las comunidades a la extracción de litio en sus territorios por temor al impacto ambiental?

V.F.: La ciencia puede responder tratando de estudiar y comprender los procesos de extracción en uso actualmente para dar una medida cuali y cuantitativa del impacto ambiental generado. Puede, además, tratar de desarrollar métodos extractivos de menor impacto ambiental.

En cualquier caso, en algunas comunidades específicas se han desarrollado rechazos muy fuertes a la minería en general. Intentar abrir o restablecer el diálogo con esas comunidades puede llegar a requerir un trabajo a ser abordado en conjunto con especialistas de las ciencias sociales, antropólogos, sociólogos -entre otros-, que pueden contar con más herramientas para comprender el sentir de esas comunidades.

T.C.: ¿Puede compararse al litio con el oro o el petróleo?

V.F.: Es cierto que tenemos mucho litio y que se necesita mucho para la revolución tecnológica y la movilidad eléctrica que se vienen. Esto es una oportunidad para la Argentina y los países del triángulo del litio, pero no somos los únicos que la tenemos. El litio no es un mineral escaso. Está presente en el agua de mar, y en algunas rocas. Sólo que allí es más difícil de extraer. Australia lidera hoy la producción de litio, extrayéndolo de las rocas. Por eso, nuestro diferencial no debe ser el recurso sino el ‘know how’ para extraerlo y agregarle valor.

T.C.: ¿Hacia dónde deberíamos apuntar el desarrollo del litio para que no termine exportándose como un ‘commodity’?

V.F.: Para eso es muy importante el desarrollo de una industria de fabricación de baterías nacional. Esto requiere grandes inversiones, y también hay una cuestión de escala, que hace que cuanto más grande la fábrica, más rentable es. Concretamente, nuestro proyecto no apunta a la producción de baterías de litio actuales, sino a desarrollar las de próxima generación.

*Esta nota es una producción de Télam-Confiar, una plataforma con información especializada en ciencia, salud, ambiente y tecnología (www.telam.com.ar/confiar).

(Télam, CONFIAR.- Por Gabriela Ensinck de la Red Argentina de Periodismo Científico).

Fuente Télam