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Taiwán advirtió que contraatacará si China viola su espacio aéreo o aguas territoriales

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Taiwán advirtió hoy que ejercerá su derecho a la autodefensa y “contraatacará” si aviones y barcos chinos entran en su espacio territorial, luego de una serie de grandes ejercicios militares que Beijing realizó ayer alrededor de la isla, agravando la fricción en la zona.

Taiwán -que tiene un gobierno autónomo donde viven 23 millones de personas- vive bajo la constante amenaza de una invasión de China, que reivindica esta isla como parte de su territorio y promete recuperarla algún día, y por la fuerza si fuera necesario.

Las tensiones en el Estrecho de Taiwán están en su punto más alto en años tras la visita no oficial de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, a la isla a principios de agosto.

Durante una semana, China decidió como represalia efectuar maniobras militares en tierra y mar que no se veían desde mediados de la década de 1990 que incluyeron vuelos de drones sobre las islas Kinmen.

Taiwán dijo que respondería si aviones y barcos de guerra chinos entran en sus aguas o espacio aéreo territoriales.

Un responsable de Defensa sentenció que “cuanto más cerca de Taiwán sean las incursiones, más fuertes serán las contramedidas”.

“Usaremos fuerzas navales y aéreas y fuego costero para rechazar a las fuerzas del EPL (Ejército Popular de Liberación chino) que entren en nuestras zonas de 24 millas náuticas y 12 millas náuticas”, afirmó el general Lin Wen-huang, director de operaciones y planificación de división.

“Cuando aviones y barcos del EPL están en las 12 millas náuticas de nuestras aguas territoriales y espacio aéreo, actuaremos de acuerdo con órdenes operativas para ejercer el derecho a la autodefensa de contraatacar”, amplió en conferencia de prensa recogida por la agencia de noticias AFP.

Lin reiteró que Taiwán “contraatacaría” cuando se le preguntó por la reciente serie de vuelos de drones sobre las islas taiwanesas de Kinmen, algunos de ellos para vigilar puestos militares.

El vuelo de drones sobre Kinmen, cerca de las costas de China continental, volvió a agudizar ayer el conflicto y Taiwán denunció que una de las aeronaves no tripuladas tomaba imágenes de una instalación militar suya.

Las Fuerzas Armadas de Taiwán abrieron fuego contra drones civiles supuestamente controlados desde China, poco después de que la presidenta Tsai Ing-wen reclamase medidas “contundentes” ante este tipo de incursiones.

El Ministerio de Defensa confirmó en un comunicado disparos contra al menos tres drones, aunque no identificó su origen.

La cartera precisó que estas aeronaves se retiraron hacia la ciudad china de Xiamen.

“He ordenado al Ministerio de Defensa Nacional que adopte las medidas contundentes y necesarias para defender la seguridad del espacio aéreo”, expresó Tsai durante un discurso ante militares en el que avisó que Taiwán no se quedará de brazos cruzados ante las provocaciones.

La presidenta respondió de esta forma a las críticas por la aparente falta de respuesta a la creciente presencia de drones, como admitió la agencia de noticias oficial CNA.

El Comando de Defensa de Kinmen aseguró a Taiwan News que el dron chino estaba operado por civiles y volaba sobre las aguas frente a la costa del municipio de Lieyu, aunque aclaró que el aparato no ingresó en su espacio aéreo.

Consultado sobre el tema, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, dijo que no era un “caso por el que mereciera la pena hacer un escándalo” porque los drones “vuelan alrededor del territorio chino”.

Esta respuesta desató la furia de Taiwán, que comparó el acoso de los drones con el comportamiento de un “ladrón”.

“Aquellos que vienen sin ser invitados son llamados ladrones, ya sea porque entran por la fuerza o que espían desde el aire, el pueblo de Taiwán no da la bienvenida a ladrones así”, dijo anoche el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán en un comunicado.

El Gobierno de Taiwán recibió esta semana la quinta visita de una delegación política estadounidense en el último mes, provocando el enojo de Beijing, que considera este tipo de encuentros como una violación de la ley de una sola China que firmó en 1979 con Washington.

Fuente Télam