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Mujeres desalojadas del Barrio 31 aseguran que fueron “acorraladas como delincuentes”

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Mujeres que vivían en un asentamiento en el Barrio 31 Carlos Mugica, de Retiro, aseguraron hoy que fueron “violentadas” y “acorraladas como delincuentes” durante el desalojo que ayer realizó el Gobierno porteño.

“Hubo un desalojo muy violento, que no cumplió ningún protocolo. Nos acorralaron como si fuéramos delincuentes y la policía cerró el barrio para sacar a 100 mujeres indefensas y 170 niños de sus casas”, relató Alicia Espinoza, quien vivía en el asentamiento “La fuerza de las mujeres”, en terrenos ubicados en la esquina de La Pampa y Ciervo de Los Andes, donde antiguamente había un basural al que los vecinos del Barrio Carlos Mugica llamaban “La Containera”.

En declaraciones formuladas esta mañana a la FM Radio Con Vos, Espinoza afirmó que en el operativo -llevado adelante por funcionarios de la administración porteña y de la Fiscalía 11, con intervención de efectivos de la Policía de la Ciudad- “violentaron” a las ocupantes -en su mayoría mujeres con sus hijos- y “nadie hizo nada”.

“Llamaron y dijeron vayan sacando sus cosas que arrancamos. Le dije que los chicos estaban durmiendo y no les importó nada, sacaron todo. Mis hijos no querían salir, es su casa, su barrio”, agregó.

En ese instante, indicó, comenzó a sentirse mal y tuvo ataques de pánico. “No tenía quien me contenga, quería buscar un poco de agua y me tenían acorralada. Cuando quería pasar tenía barrera policial”.

Según relató en la entrevista, ella vivía desde hacía tres meses en el barrio con sus tres hijos, dos mellizos de 5 años y uno de 3. Al igual que las demás mujeres desalojadas, llegó al barrio tras sufrir violencia de género.

“Varias mujeres nos juntamos, vimos el lugar abandonado, porque hacía seis años que no se utilizaba, y decidimos acampar. Luego hicimos construcciones con chapas y maderas”, contó.

Estela Cañete, otra de las mujeres desalojadas, dialogó con Télam sobre lo que vivió y expresó que “fue desesperante”.

“Los policías entraron y empezaron a romper toda la carpa, con mis tres hijos durmiendo ahí, y lo único que pude cargar es un bolso con ropa”, detalló.

En ese sentido, Cañete contó que sus hijos no pasaron bien la noche y “se despertaban llorando, diciendo que tenían miedo”.

“Siento que no puedo brindarles lo que se merecen; como mamá me siento destrozada”, sentenció.

Cañete no tiene una entrada fija de dinero sino que vive de changas, con sus tres hijos varones de 8, 5 y 2 años. Tiene además dos hijas de un matrimonio anterior , que viven con su papá, a pesar de que este ejercía violencia de género contra ella. “Me las sacó por mi situación de calle, y por no tener un techo donde vivir”, añadió.

Ambas mujeres, señalaron que “el alquiler en el barrio es alto y no te quieren alquilar con niños”.

Por su parte, Espinoza contó que volverá a dormir “en un colchón en el piso”, en su lugar de trabajo que -según indicó- “es un dos por tres”.

En tanto, a Cañete una vecina le ofreció una pieza de manera provisoria para que pueda dormir con su hijos, pero “ellos ya son muchos y no entramos”, aseguró.

La mujer remarcó que, con el desalojo, “no tiene dónde irse” y reiteró que piden “una vivienda digna” cuyo alquiler sea accesible.

“No pedimos nada gratis”, subrayó, al tiempo que reclamó que “se hagan cumplir nuestros derechos, porque ayer se violaron todos y tenemos derecho a una vivienda digna”.

 

 Fuente Tèlam